lunes, 28 de marzo de 2016

Hacer crack.



Hacer crack, romper cada baldosa de la escalera hacia la habitación,
evitar las despedidas, enjuagarse con la rubia a destiempo,
quedarte con las botas en el lodo, aterrizar en una ciénaga,
volar desde el cálculo sensato a paraísos humanizados.

Abrir la nevera, llenarla de familia, romper el espejo a 1000 kilómetros,
cerrar la puerta de un portazo, trasladarse al zaguán de macetas,
vivir con el alma en una cama y dormir  con la cabeza en una nómina,
resucitar desnudo, en un colchón completo ya de hipotecas.


Derrapar en tierra mojada, salpicar de barro vidas de nadie,
correr sin mirar atrás por la vereda de los sueños perdidos,
detener el tiempo en un instante, reparar el motor en urgencias,
sacudir el polvo del trastero al viento, con el ceño fruncido.

Vomitar cada verso por el retrete, tirar de la cadena sin miedo.
Despedir el invierno con la cazadora  empapada de lluvia,
caminar despacio, mirar abajo a la salida de los aeropuertos.
Guardar en los bolsillos las llaves que cierran todas las cerraduras.


viernes, 25 de marzo de 2016

A bote pronto.


Se inventa  la sequía sobre un suelo mojado
y no me necesita. Nieva en el desierto
Huele con su desvío nasal la primavera
en el más frío de los inviernos.

Enjuaga con saliva las heridas, los errores
y los proyectos venideros.
Quemar mientras dormías los recuerdos,
asaltar desnudo la casa, mecerse en la marea.

Mendigar con dignidad los besos en mis huesos
a la orilla de la chimenea.


jueves, 30 de abril de 2015

Sin autostop.

No voy a detenerme,
arrancaré  la corta-césped
de “Una Historia Verdadera”
pondré acordes con séptima en tu camiseta,
saltaré sostenido en Fa menor
desde “Que No” hasta “La Magdalena”.

No voy a detenerme
aunque quiera (s),
apagarán las farolas los cuerdos,
resucitarán los muertos
y regarán con lluvia ácida
todas las flores de nuestra primavera.


No voy a detenerme,
por más casos abiertos en el tribunal
de la limpia conciencia.
Dispararán contra sus pecados,
saltarán  por los tejados
y condenarán tu precaución y mis imprudencias.

No voy a detenerme,
tenemos  "Veinte  Problemas de Amor
y una Canción Desafinada".
Tocaré en ese banco  “La Vereda”,
ladrarán los perros del parque,
callarán el latido de mis cuerdas.

Pero no voy a detenerme,
es largo el camino y demasiado corta la vida eterna.