martes, 25 de octubre de 2011

No voy a cambiar


No voy a cambiar mi guitarra por un beso,
ni un beso por un acorde,
ni una nota por un recuerdo,
ni un correo por sobre, carta y sello.

No voy cambiar un despertar por un sueño,
ni un atardecer por el silencio,
ni un aprendiz por un maestro,
ni un hasta siempre por un te quiero.

No voy a cambiar este otoño por invierno,
ni este techo por tu suelo,
ni esta cama por tu lecho,
ni este caliente sol por tu sombrero.

No voy a cambiar el sábado en el calendario
por otro lunes oxidado,
ni este café por un cigarro,
ni este cigarro por dormir a tu lado.

martes, 20 de septiembre de 2011

Mientras esperas

Mis manos abrazan una farola rota,
mi gin tonic reposa junto a la acera,
el olor a lucky strike ya esta en tu ropa,

el periódico ha abandonado las pateras,
consumo el cigarrillo y apuro la copa,
tus pupilas se aproximan a mis quimeras.

He venido a escribirte un soneto,
a despedirme de tu litera
a dibujarte hasta el esqueleto,

a robar el tiempo mientras esperas,
a terminar de enjuagar este boceto
en el penúltimo escalón de tu escalera.

jueves, 28 de julio de 2011

Quique Gonzalez. En el disparadero




Volveré a los sitios donde nunca he estado
secará los libros de la estantería,
ya no habrá lolitas entrando al mercado
ni la última copa para el pianista.

Con la conciencia tranquila
con la rabia precisa
miro a todos lados.
Con la conciencia tranquila
aunque la policía
nos esté esperando.

Cruzaré despacio toda la avenida
tiraré las piedras contra mi tejado
abrirán las chicas la peluquería
cerrará la noche a los desheredados.

Con la mirada perdida 
entre las dos esquinas
de tu pelo largo,
la madrugada dormida
en la comisaría
de tus ojos claros.

A las tres de la mañana fuera de control
y después en el disparadero.
A las tres de la mañana en tu contestador
nunca paso por un caballero.

Volveré a los sitios donde nunca he estado
como vuelvo siempre al punto de partida,
vendo corazones de segunda mano
y un chandal Adidas para huir deprisa.

Con la conciencia tranquila
con la rabia precisa
miro a todos lados.
Con la conciencia tranquila
aunque la policía
nos esté esperando.

A las tres de la mañana fuera de control
y después en el disparadero.
A las tres de la mañana en tu contestador
nunca paso por un caballero.