lunes, 23 de mayo de 2011

Tenía un precio


La libertad tenía un precio
por el que se paga al contado.
Todos a una
carta de doble filo.

Todos juegan, cobran y pagan,
mientras que no salga
la anteriormente mencionada,
carta de doble filo.

Una vez descubierta
enmudecen los anónimos,
pagan los justos, que son los vencidos
y cobran lo injusto los ganadores.

La libertad era un juego
de taberna blogsera,
y un patio de colegio
de quinceañeras.

La libertad dejó arañazos
en los brazos,
en las almas
de quienes las buscaron,
pero ellos no arañaron…
sus feudos
sus casas.

Sus viejas causas
que libremente
olvidamos inoportunamente.

La libertad tiene un precio
muy caro,
que se fija en tu feudo
y que su valor
es mayor
dentro de tus muros.

Libremente hemos decidido
batallar o jugar olvidando
la realidad en cuestión,
utilizando cartas de doble filo
para que juegue la multitud,
disimulando el fondo el argumento
que es Benalup.

Callejero


Si bajas por la calle de La Torre
en sentido a la cuesta Benalup,
ves paisajes que son en horizonte,
la azotea y la cal, los patios y su luz.

Si por Polavieja, vos te detienes
a la altura esquina con Cervantes,
la sombra de la palmera te envuelve
si por Revuelta se mueren las tardes.

Si subes Fuentes hasta llegar San Juan
y no has bebido del chorro manantial
no vas a sentir lo que el adoquín,

si no sientes la calle respirar,
en esquina Independencia-Bernal
quédate en pendiente San Valentín.

martes, 17 de mayo de 2011

¿Cuántos?


¿Cuántos?

Besos has financiado
perfumes has confundido,
frailes han mendigado
años tiene el destino.

¿Cuántos?

Arrumacos se llevó el viento
engaños de luna llena,
existo y luego pienso
capitanes reman las pateras.

¿Cuántos?

Manifestantes contra tu puerta
votos serán verdaderos,
refugios esconde esta guerra
euros se lleva el banquero.

¿Cuántos?

Subsidios se han merendado
obreros han ido a la revuelta,
andamios se han escalado
jornaleros regogen las cosechas.